Thursday, October 06, 2005

No me hables a mí si te tapas los oídos para no escuchar. No alces la voz. No cierres los labios. No aprietes la mandíbula con furia en afán de causar impresión.
No pidas nada.-

Abran las puertas; traigan las luces. Es hora del encuentro existencial.
- las antorchas suben en procesión y se iluminan – A cuántos pasos está la locura y a cuántos la muerte?
Soy el caminante de esta carretera
O bien podría ser aquel niño abandonado en el muelle

Los senderos son ásperos. El aire está liviano o pesa.

Tiene que ser el fin del mundo.
Que me alquilen por fin esta tumba.

En las horas de amargura imagino bolas de silencio.
Soy dueña de la luz.
Pero la noche está oscura.

No podré jamás arrojar el amor por la ventana.
Se quedará aquí. Trabará las puertas y las hendijas.
De los pechos seguirán brotando llantos.
Y mis manos aun dibujarán las letras.
El cerebro se dormirá, oprimido. Y entonces resurgirá mi voz.
La que abre pechos como montañas.
Y separa el filamento de los músculos.
Aquel que oye, aquel que ve.
Y aquel que también se deja llevar. Todo resurge.
Llorarán los corazones de palabras.
Y luego estas morirán.
La tristeza ahondada en un hueco
Flotará para siempre.
O la matarán un puñado de sonrisas.
Comienza a despertarse una palabra y se enfila ligeramente detrás de otra.
¡Uds! ¡Qué se creen! –
Dejarse influenciar.

Los sonidos.
Esto va más allá de lo mental.
Es una selección de letras.
Pero va mas allá.
Tiene estructura.

Como decir:
- una taza apoyada sobre la mesa.
- El peso de
- Flota mi pecho como un pétalo sobre el agua.
- El pétalo que cae dulcemente
- Suavemente

Como tener una rama de árbol incrustada en el pecho
Violentamente y de cualquier forma

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